Fue uno de los más
destacados misioneros que desarrollaron su acción en esta parte
de América.
Roque González de Santa Cruz
nació en 1576, en Asunción. Sus padres fueron Don Bartolomé
González de Villaverde y Doña María de Santa Cruz,
nacidos también en tierra americana. Otro de sus seis hermanos también
fue sacerdote.
El rasgo típico que lo acompañó
toda la vida fue su capacidad de sacrificarse por los demás. Un
espíritu decidido y organizador. A los veintidós años
fue consagrado sacerdote por Monseñor Hernando Trejo y Sanabria, por entonces
Obispo de Córdoba, quien fue invitado para consagrar a Roque
en la ciudad de Asunción, en 1598.
Se desempeñó en diversas
actividades apostólicas, en múltiples lugares y circunstancias.
No aceptó el cargo de Vicario General de Asunción porque
quería llegar hasta los mismos indígenas para evangelizarlos.
En 1609 abandonó la actividad en dicha ciudad, ingresó en
la Compañía de Jesús y comenzó a ser el gran
misionero del Plata. Su actividad evangelizadora no conoció descanso
hasta el día de su muerte.
El Chaco Paraguayo lo esperaba como
su primer campo de acción misional. El éxito de su acción
con ellos no fue el esperado, pero consiguió mejorar las
relaciones de los indígenas con los habitantes de la ciudad.
En 1613 reconstruyó la misión
de San Ignacio, quedándose en la zona hasta 1619. Fundó nuevas
misiones, las organizó y les dio estabilidad de acuerdo con sus
posibilidades. Las crónicas de la época lo presentan sumido
en la pobreza más dura y en una intensa y desigual lucha contra
pestes de distinto tipo, entre ellas contra el cólera.
Dos de los problemas que debían
afrontar los misioneros eran: conocer el idioma y la psicología del indígena.
Fue fundador de Posadas, llamada
en su origen con el nombre guaraní de Itapúa. Además
fue fundador de Candelaria, Concepción de la Sierra, San Javier y otros
centros sobre el río Uruguay.
Desde 1620, trabajó sobre
las márgenes de este último río. También aquí,
el enemigo más cruel fue el hambre y las enfermedades que diezmaban
poblaciones. Su labor se extendió hacia el sur, llegando hasta Yapeyú,
donde fundó dicho centro, en la actual provincia de Corrientes.
Yapeyú constituía en cierta forma un punto estratégico
entre Buenos Aires y las poblaciones del norte. Fundó tierra adentro,
hacia Brasil: San Nicolás, Asunción del Iyuí,
Caaró, etc.,
permaneciendo en esta zona hasta 1628.
En la zona de Iyuhí tenía
gran predicamento el cacique Ñezú, por cuya instigación
fue destruída la reducción y muertos Roque González
y otro misionero, el padre Alonso Rodríguez en Caaró, el 15 de noviembre
de 1628. Los cadáveres fueros arrojados a la hoguera. Idéntica
suerte tuvo el jesuita Juan del Castillo en Asunción del Iyuí el 17 de
noviembre de 1628.
Desde entonces
fueron venerados como mártires. El 28 de enero de 1934 fueron
beatificados y en mayo de 1988 el Papa Juan Pablo II los proclamó como los
Santos Mártires Rioplatenses en una ceremonia realizada en Asunción.