| Historia de Misiones
Las
Reducciones
"Llamamos Reducciones a los pueblos
de indios, que viviendo a su antigua usanza en montes, sierras y valles,
en escondidos arroyos, en tres , cuatro o seis casas solas, separadas a
legua,dos,tres y más, unos de otros, los redujo la diligencia de
los padres a poblaciones grandes y a vida política y humana, a beneficiar
el algodón con que se vistan..."
(Antonio Ruiz de Montoya,
La Conquista Espiritual, 1639).
La Reducción era un pueblo
integrado por comunidades indígenas reunidas para ser evangelizadas.
Se trata de una institución religiosa y socio-cultural a la vez,
que no fue específica de la Provincia del Paraguay, sino de las
regiones perisféricas del Imperio Español en América.
Casi todas las reducciones fueron
creadas y administradas por los jesuitas o franciscanos. Cronológicamente
las del Paraguay fueron las primeras de América del Sur.
El Concilio Mexicano I (1555), considerando
que la dispersión en que vivían los aborígenes era
un obstáculo para la evangelización, determinó que
"fueran congregados y reducidos en pueblos en lugares cómodos
y convenientes".
El Rey Felipe II en las Instrucciones
al tercer adelantado del Río de la Plata en 1571, recomendaba el
establecimiento de reducciones.
Según el sacerdote jesuita
Antonio González Dorado, tres eran los objetivos del sistema de
reducciones: 1) La conversión al cristianismo de los infieles; 2)
La salvación de los aborígenes; 3) La pacificación
entre españoles y aborígenes.
Concluye este autor González
Dorado, que el éxito de las reducciones dependió de cuatro
acciones fundamentales: a) La separación espacial con relación
a los poblados españoles. b) La promoción técnica
de las comunidades indígenas: se organizan las nuevas ciudades con
todos los servicios necesarios para la población. c) La implementación
progresiva de un sistema jurídico que garantizara los derechos de
los aborígenes. d) La predicación continua del Evangelio.
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La
Compañía de Jesús
Fue fundada en 1534 por
Iñigo López de Recalde de Oñaz y Oyola (San Ignacio
de Loyola) y aprobada por el Papa Paulo III, como orden religiosa en 1540.
El Padre Ignacio de Loyola fallece
en 1566. En 1609 el Papa Paulo V lo beatifica y en 1622, el Papa
Gregorio XV lo canoniza.
Era una organización internacional
que tenía carácter vertical, cuya máxima autoridad
era el General.
Este elegía a los distintos
provinciales; quienes estaban al frente de las diferentes provincias religiosas.
Figuraba el superior de las misiones, que eran una especie de lugartenientes
del provincial. A mediados del siglo XVI, llegaron los primeros jesuitas
a Sudamérica, radicándose en Brasil en 1549, donde el Padre
Manuel de Nóbrega estableció la Provincia Jesuítica
del Brasil, primera provincia religiosa de la Compañia de Jesús,
en América y luego en Perú en 1568 donde se estableció
la Provincia Jesuítica del Perú.
El Padre General de la Compañía
de Jesús, Claudio Acquaviva, creó desde su sede en Roma la
Provincia Jesuítica del Paraguay, el 9 de febrero de 1604, nombrando
como primer Provincial al Padre Diego de Torres Bollo. Esta provincia
comprendía vastos territorios, los actuales: Argentina, Paraguay,
Uruguay, parte de Bolivia, Chile y todo el sur del Brasil. El Provincial
tenía su sede en Córdoba.
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Los
pueblos Jesuíticos Guaraníes
Para evangelizar a los guaraníes de nuestra región,
el provincial decidió enviar misioneros desde Asunción.
Los primeros misioneros remontaron el Paraná, llegando
hasta la región del Guayrá (1610-1630) donde consiguieron
formar doce pueblos.
Simultáneamente otros
jesuitas crearon en la región del Paraná, comprendido por
los ríos Paraná, Paraguay y Tebicuary (actual Paraguay) otros
pueblos que serán completados por las fundaciones del Itatín
( al norte de Asunción) y del Tapé ( en el estado de Río
Grande de Sul, Brasil).
A partir de 1628 se producen las invasiones
de los bandeirantes o mamelucos, que provenían de la ciudad de San Paulo
(Brasil) y cuyo propósito era capturar indios para venderlos como esclavos
en las "Fazendas" e ingenios de la Costa Atlántica. En
estos ataques (bandeira), se cometían todo tipo de atrocidades que
terminaban con la muerte o esclavitud de sus pobladores y la quema y
destrucción de los pueblos. Luego de la destrucción de once pueblos,
y ante la falta de seguridad, los religiosos optaron por trasladar los
pueblos aún existentes hacia el sur.
Los Guaraníes del Guayrá reunidos en un
éxodo de más de 12.000 almas y conducidos por Antonio Ruiz de Montoya,
llegan a las proximidades del arroyo Yabebirí (Misiones) donde se refundan
Loreto y San Ignacio Miní.
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Los Treinta Pueblos
Más de 60 fueron las reducciones fundadas
pero no todas perduraron. Principalmente los ataques bandeirantes
motivaron el traslado de muchas, el abandono de otras o la fusión de dos o
más en una sola reducción.
Hacia mediados del siglo XVII, encontramos
30 reducciones de guaraníes asentados definitivamente en el área
comprendida entre los ríos Paraguay, Paraná y Uruguay. En lo que hoy
es la República del Paraguay, hubo ocho reducciones:
San Ignacio Guazú, fundada en el año
1610 por Marcelo de Lorenzana;
Nuestra Señora de Encarnación de Itapúa en
1615 por Roque González;
San Cosme y San Damián en 1632 por Adriano
Formosa;
Santa María de Fé en 1647 por Manuel Berthod;
Santiago en
1651;
Jesús en 1685 por Jerónimo Delfín;
Santa Rosa de Lima en 1698
y
Santísima Trinidad en 1706 por Juan de Anaya.
Nuestra acual provincia de Misiones fue el
centro de esta región y en ella se ubicaron 11 reducciones:
San Ignacio Miní fundada en el año 1610
por Simón Masseta;
Nuestra Señora de Loreto en 1610 por José Cataldino;
Concepción en 1619 por Roque González;
Corpus Christi en 1622 por Pedro
Romero;
Santa María La Mayor en 1626 por Diego de Boroa;
Nuestra Señora de
Candelaria en 1627 por Roque González;
San (Francisco) Javier en 1629 por
José Ordoñez;
Santos (Apóstoles) Pedro y Paulo en 1631 por Diego de
Alfaro;
Santa Ana en 1633 por Pedro Romero;
San José en 1633 por José
Cataldino;
Santos Mártires del Japón en 1639 por Agustín Contreras.
En la acual provincia de Corrientes, hubo
cuatro reducciones:
Nuestra Señora de los Tres Reyes de
Yapeyú fundada en el año 1627 por Pedro Romero;
La (Santa) Cruz en 1628
por Cristóbal Altamirano;
San Carlos (Borromeo) en 1631 por Pedro Molas y
Santo Tomé (Apóstol) en 1633 por Luis Ernot.
Y por último en la actual República del
Brasil, hubo siete reducciones:
San Nicolás fundada en el año 1626 por
Roque González;
San Miguel (Arcángel) en 1632 por Cristóbal Mendoza;
San Francisco Borja en 1682 por Francisco
García;
San Luis Gonzaga en 1687 por Miguel Fernández;
San Lorenzo
(Mártir) en 1690 por Bernardo de la Vega;
San Juan Bautista en 1697 por
Antonio Sepp Von Reineg y
Santo Angel Custodio en 1707 por Diego García.
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El Gobierno Civil y
Eclesiástico de
las Reducciones
En cada pueblo había un cura y un
compañero de cura, que dependían directamente del Superior de las Misiones
que residía en Candelaria, e indirectamente del Provincial que residía en
Córdoba. Con el Superior colaboraban 2 Vicesuperiores, ésto desde
1724; uno se encargaba de los pueblos del Paraná y el otro de los del
Uruguay.
Para los pequeños pleitos en los pueblos
los jueces eran los curas, pero en caso de apelación y en los pleitos entre
indígenas y curas, o entre unos y otros pueblos, había jueces oficiales.
Los pueblos eran distribuídos en 4 grupos
y cada uno tenía un Superintendente de guerra, asistido por consultores.
Para proteger los intereses económicos de
las reducciones había en Procurador de las Misiones, donde residían los
Vice-Superiores, ayudado por los otros curas. A su vez se ligaban con
los procuradores que residían en Buenos Aires, Asunción y Santa Fé.
Los curas eran los administradores de los
bienes de los indios y atendían todo lo concerniente a lo espiritual,
temporal,económico, cultural, social y militar.
El Cabildo era la autoridad máxima en
cada reducción. Contaba con un Corregidor y un Teniente de
Corregidor, dos Alcaldes de la Hermandad, un Alferez Real, 4 Regidores, uno
ó dos Aguaciles, un Mayordomo y un Secretario. El Cabildo saliente elegía
al entrante.
El tercer factor de poder en el pueblo
eran los Caciques, ellos componían el Cabildo. Costituían la nobleza
del pueblo. Eran los Tubichá. El cacigazgo era una institución
tradicional guaraní que se mantuvo en las reducciones. En algunos
pueblos había hasta 50 caciques. Cada uno velaba por sus súbditos,
convirtiéndose esta tarea en noble competencia para mejorar cada
grupo. La reducción se dividía en barrios y cada barrio era uno o
varios Cacigazgos.
Las reducciones, en su conjunto, estaban
bajo la efectiva dependencia del Gobernador de Buenos Aires, de la Real
Audiencia de Charcas, del Virrey del Perú y del Rey de España. A
éste último estaban sujetos como vasallos y, por lo tanto debían pagar su
tributo anualmente, consistente en 1$ por familia. El pago se hacía
en Buenos Aires a la tesorería real, en moneda. El dinero se obtenía
de la venta de la yerba mate en Buenos Aires o Santa Fé. Los indios
recién convertidos estaban liberados del tributo por diez años, como
también lo estaban los caciques y sus primogénitos.
Desde 1654, de los 30 pueblos, 21
pertenecían al Obispado del Río de la Plata y 9 al del Paraguay.
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Trazado
Urbanístico de las Reducciones
Cada ciudad se organiza conforme a un
cuidado proyecto urbanístico.
Los elementos constitutivos básicos de la
trama urbana jesuítica son: el núcleo, las viviendas-manzanas, la plaza,
las calles, la huerta y otras estructuras arquitectónicas.
a) La Plaza:
Constituye el elemento
ordenador del espacio urbano. Sus dimensiones superan las habituales
cuadras de las ciudades españolas.
Algunas tienen tendencia hacia formas
cuadradas, pero en general se localiza un lado mayor en un 25% respecto del
otro.
La plaza de San Ignacio Miní mide 125 x
108 metros. En la plaza se concentraban las actividades cívicas y
religiosas, era el gran escenario donde se aseguraba la participación y la
persuación (juegos, cantos, danzas, representaciones teatrales, prácticas
militares).
b) El Núcleo Principal: (templo, colegio,
cementerio).
El conjunto de fachadas de la iglesia, portadas del
colegio y cementerio, se subordinan jerárquicamente para lo cual se recurre
al recurso barroco de formar una avenida axial que conduce al eje del
frontispicio del templo.
La disposición de los tres elementos del
núcleo no siempre fue igual, si bien la iglesia está en el centro, el
cementerio o el colegio pueden aparecer indistintamente a la derecha o
izquiera de ésta. Así como la iglesia puede aparecer sobre una
plataforma elevada que la jerarquiza, hay ejemplos donde hay un doble atrio,
o el templo avanza nítidamente sobre la plaza fragmentando el espacio del
núcleo. Hacia atrás del núcleo siempre aparece la Huerta con
diferentes extensiones.
El colegio y los talleres no tienen siempre
la misma disposición de patios en similares dimensiones. Tampoco el
cementerio es igual y sí en algunos casos aparece dividido en cuarteles (
hombres, mujeres, niños y niñas) en otros incluye una exótica capilla o se
proyecta hacia la plaza con capillas de velatorio.
En varias de las casas junto al núcleo,
pero separado del mismo, se ubica la Casa de la Misericordia, donde se
alojan a las viudas o mujeres cuyos maridos estaban fuera del pueblo.
c) Las Viviendas Indígenas:
La unidad de
vivienda constituía el módulo de amanzanamiento del pueblo.
Organizada como un elemento cerrado, rodeado de galerías perimetrales, las
viviendas varían de dimensión entre los diversos pueblos y aún dentro del
mismo pueblo.
Las Manzanas: comprendían entre 6 y 12
unidades, siendo habitual en varios pueblos las de siete habitaciones.
En algunos casos las manzanas se ubicaban de manera paralela a los lados de
la plaza y las demás detrás de las primeras con cierta autonomía, ciertas
características unitarias hacen pensar en la existencia de agrupamientos
según parcialidad indígena.
d) Otros elementos arquitectónicos:
-
Los tambos aparecen ubicados libremente.
-
Los hospitales, eran un buen número de
cabañas fuera del pueblo en sus cercanías. Luego de que estuviera
algún enfermo se quemaba la cabaña y se construía otra.
-
Las carnicerías o "rastros"
estaban en general junto a la huerta. Frecuentemente se repartía la
carne a los indígenas en el segundo patio del colegio.
-
Otras edificaciones como las
tahonas,
olerías, tejerías, galpones de depósito, trapiche, estaban ubicados en la
perisferia de los pueblos.
-
Otros elementos: (capillas, posas o
ermitas) tenían libre ubicación. Generalmente encontramos cruces en
los extremos de la plaza (posas).
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Expulsión
de los Jesuitas
La brillante labor evangelizadora,
social y cutural llevada a cabo por los jesuitas hasta el siglo XVII no estuvo
exenta de enemigos, celos y rivalidades. Su acción en las universidades
y colegios, el éxito obtenido en las misiones indígenas en diversas regiones
de América, el intenso tráfico comercial que desarrollaron con criterios de
organización, más la influencia que ejercían con todos los sectores
de la sociedad,despertaron opositores por doquier y desataron intrigas
internacionales.
Durante el siglo
XVII, con el avance del Iluminismo y la difusión de la Masonería, se
acentúan los ataques ideológicos contra la Iglesia Católica y por ende
contra la Compañía de Jesús.
La expulsión de los
Jesuítas de los dominios portugueses se produce en el año
1757,
siete
años después, sacerdotes de la misma compañía
corren igual suerte, pero esta vez, de los territorios franceses y finalmente
Carlos III, rey de la Corona Española, perteneciente a la familia
Borbónica, por Real Cédula del 27 de febrero de 1767 firma
la expulsión de los Jesuitas de España y de todos sus dominios
del mundo, cuya ejecución fue hecha por Bucarelli, por ese entonces
gobernador de Buenos Aires (Agosto 1768).
Los Jesuitas
y Guaraníes acataron pacíficamente dicha ejecución, para
resignar sus destinos y el de los treinta pueblos.
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Decadencia
y Destrucción de los Pueblos
Realizada la expulsión,
el gobierno español trató de conservar el sistema en las
reducciones pero estableciendo una nueva organización política y
administrativa en las misiones. Para organizar el nuevo sistema, el
gobernador de Buenos Aires, Francisco de Paula Bucarelli y Ursúa, dictó una
serie de Instrucciones cuyas disposiciones más importantes fueron:
-
Separación de los poderes; los sacerdotes
(mercedarios, dominicos y franciscanos, que hablaban guaraní) se encargarían
de la atención espiritual, y el Gobernador y los Administradores, de lo
temporal.
-
La rendición de cuentas que debían hacer
los administradores, sus facultades y obligaciones en relación a la
"conservación y perpetuidad material de los pueblos".
-
La obligatoriedad de la enseñanza del
castellano.
-
Se permitía la presencia y relación con
los españoles para facilitar la difusión del idioma y el adiestramiento de
los indígenas en las prácticas comerciales libres y dinerarias.
Todas estas disposiciones, de acuerdo con la
política del momento, condenaban la actuación de los jesuitas en las
reducciones y se proponían modificar ese régimen que consideraban
perjudicial, por uno de mayor libertad que permitiera al indígena integrarse a
la sociedad colonial, para lo cual resultaba imprescindible el uso del idioma
español. (En este contexto se ubican sus disposiciones sobre el abandono de
la vestimenta tradicional, el tipoy en las mujeres, y la obligatoriedad de
usar calzado).
El objetivo era integrar los 30 pueblos al
sistema colonial, dependiendo su prosperidad del idioma castellano, el cultivo
de la tierra y la actividad comercial. Las ventajas de la producción y
el comercio permitirían al indígena adquirir gradualmente su libertad.
El régimen de comunidad se mantenía, pero se recomendaba estimular el
trabajo en las chacras particulares.
A pesar de los proclamados objetivos
de libertad, en la práctica la producción y el comercio estuvieron bajo el
control de los administradores y a su vez, los grandes gastos ocasionados por
el complicado apartato administrativo obligaron a incrementar excesivamente el
trabajo comunitario, descuidándose las propiedades particulares.
Según las Ordenanzas de Bucarelli, Misiones
debía solventar sus propios gastos administrativos. Pero no fue posible
porque la carga presupuestaria de la administración se tronaba cada vez más
pesada por el aumento de funcionarios, y al mismo tiempo la recaudación
fiscal disminuía por la merma de población, y el balance del comercio
resultaba desfavorable. Todo lo cual evidencia la decadencia económica
de los pueblos.
La disminución poblacional se debió
principalmente a dos factores:La alta tasa de mortandad y la deserción
permanente.
Entre las causas de mortandad mencionamos la
desnutrición, exceso de trabajo, las epidemias de viruela, las guerras
suscitadas en el área misionera después de 1810, las estructuras de los
pueblos que tenían mayoría de mujeres y pocos hombres en edad de trabajar,
otras enfermedades.
Es significativa la cantidad de guaraníes
que, a partir de 1768, abandonaron los pueblos, emigración que fue aumentando
de manera alarmante. Esto se debió al brusco descenso de la calidad de
vida: hambre, miseria, expoliación, desamparo, que los obligó a buscar otros
lugares con mejores posibilidades.
Las migraciones estuvieron orientadas hacia
Corrientes, los pueblos de Entre Ríos, Río Grande, Buenos Aires y
Paraguay. Lugares donde eran muy requeridos por su capacidad laboral en
tareas domésticas, rurales y artesanales. Otros se mezclaron con charrúas y
minuanos.
Con la dispersión de la población guaraní
se inició también un lento proceso de mestizaje en los propios pueblos,
donde quedaron mayoría de mujeres y se instalaron españoles, y también en
el caso de los que abandonaban los pueblos y se ubicaban en regiones
vecinas. Una característica importane de señalar fue que los
guaraníes que emigraron españolizaron sus apellidos, confundiéndose así
con la población blanca.
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