LAS AVES

 

Las aves, originadas probablemente en algún grupo de reptiles durante el periodo jurásico (era Mesozoica), hace unos 200 millones de años, son los únicos organismos con el cuerpo cubierto de plumas.

Estas tienen importancia en el mantenimiento de la temperatura corporal y en el vuelo. Hay dos tipos básicos de plumas: las que cubren la mayor parte del cuerpo, cuyo tipo principal son las tectrices o cobertoras (cortas y flexibles), y las que constituyen el vuelo de estructura más rígida y especializada, ubicada en las alas (remeras o remiges) y en la cola (timoneras o rectrices). En el nacimiento de ésta, casi todas las aves poseen una glándula uropigial que segrega un aceite, que con el pico recoge y lo esparce por el plumaje para mantenerlo impermeable y flexible.

   

El esqueleto de las aves es relativamente más liviano que el de otros vertebrados, con los huesos largos y delgados con espacio libre en su interior. El cráneo es redondeado y aerodinámico, tiene sus huesos notablemente fusionados; las mandíbulas se extienden hacia adelante formando el pico, sin dientes y recubiertos de un estuche corneo. La cabeza tiene gran movilidad por el tipo de articulación de las vértebras del cuello, pero durante el vuelo estas se insertan unas con otras quedando trabadas. Las vértebras caudales se fusionan en una sola pieza (pigostilo) y contribuyen al movimiento de la cola.

Los miembros anteriores están transformados en alas, y su mayor diferencia con los demás vertebrados es la fusión de algunos huesos (carpo, metacarpo y falanges). La cintura escapular articula con las alas y hacia adelante con el esternón, muy desarrollado en las aves voladoras, con una prominente quilla que da mayor superficie de inserción a los potentes músculos del vuelo.

 

Las patas o miembros anteriores, tienen forma muy variada según las especies y su característica peculiar es la fusión de los huesos (tarso y metatarso). Los dedos en general cuatro (nunca mas), a veces tres o dos como en el caso de los avestruces.

La limitación en el peso de las aves hace que acumulen pocas reservas en el cuerpo; como su consumo de energía es elevado, deben comer mucho y frecuentemente. El aparato digestivo, iniciado en la boca, posee generalmente glándulas salivales reducidas y un esófago que puede tener una saliencia (buche) para almacenar sustancias de difícil digestión, especialmente en aves comedoras de granos. Además el tubo digestivo presenta en muchos casos otras dilataciones: el estomago glandular y el estomago muscular (molleja) al que le sigue el intestino, termina en la cloaca. En ésta desembocan también los conductos genitales y urinarios. Las excreciones de los riñones sufren una reabsorción de agua que transforma a la orina liquida y semisólida. La carencia de vejiga también contribuye a aliviar el peso del cuerpo.

El corazón, muy potente y relativamente más grande que el resto de los vertebrados, realiza un fuerte trabajo para sostener la intensa actividad muscular y la regulación de la temperatura corporal.

El vuelo exige un gran esfuerzo muscular y por lo tanto gran consumo de oxigeno; por eso la ventilación es potente y rápida y el aparato respiratorio esta adaptado al efecto, con sacos respiratorios que operan como reserva de aire, ubicados entre las vísceras y penetrando en algunos huesos. En la bifurcación de los bronquios se sitúa la siringe, órgano que le permite emitir el canto tan característico de las aves.

El olfato poco desarrollado, parece cumplir una función secundaria en casi todas las aves. El oído, en cambio es muy sensible y la vista es notablemente eficaz, en general con percepción de colores (especialmente en aves diurnas), gran campo visual y a veces visión binocular.

Todas las aves nacen de huevos. En las hembras solo el ovario y el oviducto izquierdo se desarrollan, permaneciendo atrofiados los del lado derecho. El macho tiene dos testículos alojados en la cavidad abdominal y solo en pocas especies hay un órgano copulador, ubicado en la parte inferior de la cloaca. Puede existir diferencia entre machos y hembras (distintos colores, crestas, colas, etc.) a veces acentuado en época de reproducción.

La incubación de los huevos, cuyo número varía de una especie a otra, puede estar a cargo de la pareja, de la hembra o del macho. Los pichones pueden nacer listos para desplazarse y comer solos (nidífugos), aunque permanezcan cerca de los padres; o incapaces de valerse por si mismos (nidícolas o altriciales).

En todo el mundo hay alrededor de 8700 especies, pertenecientes a 25 ordenes, aunque según ciertos autores podría ser mayor. La mayor concentración se da en Sudamérica, con aproximadamente 2930 especies. La Argentina cuenta con 22 ordenes, representados en 84 familias y una 970 especies.

La provincia de Misiones cuenta con unas 550 especies.

En un mundo que no hubiese cambiado físicamente y en el que no hubieran surgido nuevas especies de plantas y de animales, la extinción no se conocería.

De hecho han habido cambios propios del mecanismo de la evolución.

La evolución gradual de formas de vida mejor adaptadas ocasiona la reducción numérica y posiblemente también la extinción final de otras especies peor adaptadas, que trataban de ocupar el mismo nicho.

En cada ecosistema hay una especie dominante con probabilidades de evolucionar, que ejerce mayor influencia en el equilibrio ecológico y afecta a la población y a la supervivencia de otras especies.

La evolución de esa especie tan inteligente y adaptable que ha resultado ser el hombre, se ha traducido en una ecología en la que él ejerce una posición de dominio sobre las demás formas de vida. Este hecho unido a su capacidad de modificar o incluso alterar totalmente el ambiente, ha situado a muchas especies al borde de la extinción.

Desde que el ultimo dodo (genero Raphus) desaparecido de la Isla Mauricio en 1681, se han extinguido unas 75 especies de aves. Unas cuantas de ellas han desaparecido por razones naturales, pero la mayoría han sucumbido como resultado de la destrucción o la competencia del hombre o de otras interferencias humanas.

Tan cierto como que estas aves nunca podrán ser recobradas, lo es hoy día unas 350 especies y subespecies en peligro de extinción.

El amor a las aves incluye el respeto por su tranquilidad. De hecho, no es posible evitar el avance natural del progreso, pero al menos tratemos de evitar al máximo los daños que éste provoca.

Las aves son nuestras colaboradoras, y nuestros amigos. Es posible que, tal ves, algún día pierdan su desconfianza y se arrimen a nuestras manos.

Para que haya siempre un ave cruzando el cielo y alguien mirándola.

Narosky y Yzurieta.

Volver